Se supone que soy,
como el día y la noche;
es decir:
ni distinta a los demás,
pero tampoco tan parecida como al resto.
Este año he aprendido una cosa nueva,
que me gustaría añadirlo a mi lista
por muy duro que sea;
y
es
que
he
aprendido
que
nadie
es
imprescindible.
Y
creerme
si me ha sido duro reconocer este hecho,
por que aunque parezca increible decirlo,
ni siquiera pensarlo,
pero es un pensamiento tan,tan triste.
Tan real,
como la vida misma.
Pero,es así,
es lo que hay,
y
por mucho que nos cueste admitirlo es la pura verdad.
Y,es que,
a veces
la verdad
duele
bastante.
Pero,creo que es bueno saberlo,
por que
por
lo menos,
ya no te desilusionas por nada.
¿no?.
Es decir,
si falla uno,
pués,ya habra otra persona.
Como el día y la noche: ni fría,ni distante,ni sólida,ni muy transparente.

1 comentario:
Comprender que uno es prescindible nos devuelve esa humildad que a veces olvidamos.
Creo que a pesar de ello podemos desilusionarnos igual, en eso soy un especialista.
Besos.
Publicar un comentario